Si escuchas podrías aprender.

La calle esta desolada, el sonido del vacío retumba en las paredes alumbradas por la luz artificial, la noche está en su máximo esplendor, todos descansan en sus hogares, Mateo maneja de regreso a casa, es más de media noche y la brisa fresca lo acompaña en el camino.

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El semáforo está en rojo, se queda observando a una mujer que está barriendo la pista, tiene una gorra roja con el pelo recogido, las arrugas en la piel resaltan su avanzada edad, mueve la escoba de derecha a izquierda, mientras las lágrimas le bajan por el mejilla, dejando huellas, mirando fijo hacia el pavimento; la luz ya está en verde y no mueve el auto, Mateo intenta descifrar que puede suceder a la señora que está a unos metros de él, ha captado su atención, acelera, se estaciona, coge un chocolate de la guantera del auto, lo pone en el bolsillo de su camisa, y baja.

La saluda, le ofrece el chocolate, ella suspira, agradece confundida, no entiende el porqué de la situación, se seca las lágrimas, se sienta al filo de la berma invitado por Mateo, sus pupilas están dilatadas, la expresión de sus pensamientos en su rostro es de sufrimiento, vuelve a agradecer por el gesto, Mateo le pregunta su nombre y porque está llorando.

Marvina le responde que le arrancaron el alma, se llevaron a su nietecita que estaba criando, su hijo había muerto hace pocos años, encomendándole la responsabilidad que aceptó con mucho amor y condenándola a vender comida de día, pan de tarde y barrer de noche, para poder mantener su palabra y buscar una mejor oportunidad a su nueva hija. Hace ya una semana que la madre que nunca quiso a la pequeña, se la llevo, arrancándola del esfuerzo de quien no la pario pero dio más que la que nunca quiso ni amamantarla, una vez que nació, el hijo de Marvina enfermó y ella los abandonó, ahora se enteró de un programa social del gobierno, por unos míseros soles, apareció y se la quitó.

Marvina se desploma, se tapa la cara con las dos manos sucias, llora desconsolada, agacha la cabeza hacia sus piernas, Mateo le acaricia los hombros reconociendo su tenacidad; recuerda los problemas que tiene en su empresa, dinero e imagen, variables en las que se basan los conflictos con los que interactúa, se siente mezquino, van varios meses que no almuerza con sus padres, excusándose por la falta de tiempo que invierte en sus emprendimientos, contesta a las justas los mensajes de texto de manera fría y las llamadas con palabras escasas en automático, se siente miserable frente a esa mujer que aceptó tres trabajos para dar mejor educación a una persona que ni siquiera fue su concepción.

Estaba pagándole un colegio parroquial, por eso me saco el ancho, no tengo casa propia, cuidamos un local comunal, yo quería que mi hijita sea alguien, una profesional para que no tenga que llegar a mi edad y estar así de vieja, que te duele todo pero tienes que seguir haciendo las cosas, que va ser de ella, ni siquiera está yendo al colegio y viven en las afueras de la ciudad, tu sabes cómo es la calle joven, sin cartón te maltratan, te denigran, te miran como si no vales nada, yo no quiero eso para mí chiquita, no quiero que nadie le haga sentir mal ni menos, ahora no sé qué voy a hacer; comenta Marvina sollozando, están los dos solos sentados en la avenida vacía, bajo la luz de la luna que aguarda las penurias y dilemas.

Mateo se siente pasmado, quiere llamar a su madre, agradecerle por conducirlo a lo que ahora es él, pero al mismo tiempo entiende que tiene mucho que recompensar. Abraza a Marvina, le dice que él pagara un buen abogado, que la ayudará a volver con su nieta, ella duda, vuelve a llorar, y él se ríe diciéndole: Marvina tranquila mamita me acabas de dar una lección, y yo también te voy a devolver tu tranquilidad, ahora somos amigos, come tu chocolate, mientras escribo un mensaje: FELIZ DÍA A TODAS LA MADRES LUCHADORAS, llenan el mundo de energía positiva que contrarresta tanta injusticia y maldad.

Si escuchas podrías aprender.

El amor a veces si es bueno.

Rosa se levanta antes que el sol avise a las personas que el día está empezando, ella quisiera que su cuerpo cansado pudiese quedarse más tiempo en la cama, pero tiene que trabajar. Antes de salir, mira dormir a sus hijos, los acaricia con ternura, y sabe que todo el esfuerzo vale la pena.

Augusto su esposo, abre los ojos junto a ella, le prepara su mochila, el agua que necesitará, las botas que usará para no resbalar en el camino. La oscuridad aún es imponente en la calle, avanzan en la moto abrigados, la neblina ya es tenue, pero permite que Rosa abrace a su compañero en silencio buscando calor, agradeciéndole compartir no solo las glorias, sino los sacrificios.

El trayecto de arena para llegar al puerto está llena de baches, que generan dolores que nunca serán contados por la valentía de un corazón que late por su familia. Sube al bote de madera, que avanza lento en dirección del resplandeciente amanecer, que ilumina la armonía, la belleza, la naturaleza. Rosa siempre mira a los costados del peque peque, mientras la brisa naciente besa su rostro, el rio y los árboles que rodean el viaje, generan que recuerde sus decisiones, acciones, sueños que dejó ir, añorar, para brindar a sus hijos la estabilidad que tenían…. “Augusto me siento cansada de caminar, me da miedo que una víbora aparezca” “Hoy me caí, estaba lleno de barro” “La trocha estaba inundada, el agua me llegaba hasta el pecho, igual tuve que nadar, llegué mojada al colegio” “Está lloviendo demasiado fuerte, ojala no se inunde, tenemos que salir de una vez, ponte la capa, no puedo faltar” “Necesito ese trabajo, no es tan fácil hacer lo que uno quiere”.

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Al bajar del bote, mira al cielo y suspira, pidiendo a Dios que su esfuerzo sea aprovechado por sus hijos, empieza a caminar por un sendero estrecho, saludando a las personas que están en sus casas amazónicas que van quedando tras sus pasos, hasta que sólo queda el sonido de la selva viva y el suspiro de su resiliencia, avanza una hora internándose en el bosque, con un palo que le sirve de bastón para no resbalar, cargando una pesada mochila con las lecciones que impartirá en el día, a los niños de la comunidad donde es la única profesora de todo primaria. No pisa ni una hormiga respetando cada ser, pidiendo en sus oraciones mentales que no la ataquen o dañen para poder volver con su familia al regresar.

Toca la campana, los niños van corriendo al colegio, llegó la profesora, la abrazan, la besan, le traen frutos de las chacras donde sus padres cultivan, no tienen zapatos, y sus uniformes percudidos pero limpios resaltan la bondad del agradecimiento de la gratitud del ser humano no contaminado de una sociedad que denigra, juzga, y diferencia a los mortales. Rosa les celebra sus cumpleaños, llevando keke que ella misma prepara, sin importar que tendrá que cargar más cosas; intenta no solo brindarles conocimientos, sino trasmitirles seguridad, amor e igualdad.

Es la hora del recreo, todos salen a correr por el campo, como seres libres gozando del momento y de su entorno, sin celulares que los desconectan o distraen, volviendo inexpresivos a los citadinos, sin televisores que imponen los esquemas a copiar y olvidar la esencia, sin electricidad ni ninguna “comodidad” que desune a la larga a la familia en sus propios placeres individuales.

Rosa se sienta en la vereda del centro educativo al cual fue designada fuera de la ciudad, da masajes a sus pies perseverantes, relajándolos para más tarde volver al trajín que la llevará a su hogar, sintiéndose feliz que su familia este unida y valorando su gran Coraje… “No te preocupes Augusto, no nos has fallado, ya están hechas las cosas, ya no hay nada que hacer” “¿Nos van a embargar todo?” “Estamos juntos Augusto, tú me has dado mucho, todo lo que deseábamos, tenemos que seguir” “Tranquilo ya conseguiremos para los abogados, no irás a la cárcel” “Como es posible que nos hayan hecho esto, hemos perdido todo, eso es maldad” “No importa aceptaré este trabajo, alguna lección nos está trayendo la vida, solo te pido que estés junto a mi”

El amor a veces si es bueno.

Con Pecado Incrsutado.

Amelia corre de una pared a otra, el sol aún ilumina la sala de la casa, grita desesperada: “¡Papitoooo, papitoooo, deja ya de golpear a mi mamá!” (Llora…) “¡Ya no le pegues a mi mamá por favor, papito por favor….!”

La madre yace sentada en el suelo como trapo despreciado, sin levantar la mirada una vez más humillada, trata de no emitir sonidos que demuestren más el calvario que tiene que soportar. La niña mira el escenario, tiene miedo de acercarse, sabe que su llanto no puede solucionar nada; el padre luce no presente en sus pensamientos, solo agita la mano como látigo que castiga sin remordimientos a un ser que no aprecias ni lo mas mínimo, emite palabras hirientes para fundir no solo el cuerpo que está maltratando, sino para introducirle su miseria hasta el alma, no existe razonamiento, ha desaparecido, el animal ataca a su víctima sin piedad.

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Amelia, se rindió, se tapa los oídos y el rostro con la almohada, echada en el piso a unos metros de la violencia, cierra los ojos, quisiera huir, pero no tiene a donde ir, no puede abandonar a su madre; su pequeño grado de experiencia no le permite comprender esta situación, no logra asimilar lo que está viendo, como su padre destroza nuevamente la dignidad de su madre sin que aparentemente exista amor con el que deberían convivir. De pronto, él, se detiene, está muy agitado, como si hubiera corrido desesperado hasta el fin del mundo, su mirada está desorbitada, el vacío ha emitido sus vibraciones, removiendo los recuerdos que activan inconscientemente la debilidad de sus malditas frustraciones; se acomoda la camisa, mira a su hija con la culpa que empieza a cobrarle por sus acciones, se seca el sudor impregnado de sentimientos enfermos, camina hacia la puerta y sale de la casa.

La madre no tiene palabras, sus lamentos se confunden con sus gemidos de dolor, Amelia la acaricia con ternura, su sana ilusión le hace considerar que las palabras de aliento que ella recibe cuando esta triste, servirán, le dice: “Mamita tranquila ya no llores, tranquila mamita, ya va a pasar, todo va a estar bien, yo estoy acá para ti mamita”.

“¿Qué va a pasar con mi hija?” “No quisiera que algún día su esposo le haga lo mismo” “No puede estar viendo que me hacen esto” “Pobre mi hijita”. Son los pensamientos que dan vueltas por su cabeza mientras siente la presencia de su amada hija Amalia, inocente a su lado; siente una gran presión en su pecho, sus latidos le transmiten que si su querida hija no utiliza la inteligencia para sus decisiones, acabará siendo una estadística más, manchada de decisiones que la estancarán, por no huir cuando hay algo en el interior que nos dice no pienses, huye, no consideres que la soledad acabará contigo, porque no es así, te hará más fuerte, más sabia, no le des mucha vuelta en que tu vida se volvería más complicada, porque mientras tengas las ganas de vencer lo que no es justo, siempre llegará la bendición, no desistas…

“¿Señor Director que pasó, porque me hizo llamar?” Pregunta el padre de Amalia sentado en la Dirección de la Secundaria donde estudia. El Director responde: “Amalia ha mordido a una alumna, le ha desgarrado el brazo, sus padres van a denunciarlos, y su hija será retirada de la institución”.

La ira aumenta sin complicaciones en su personalidad, no logra aceptar lo que le acaban de decir, expulsan del colegio por agresiva a su pequeña Amalia, sabe que tiene toda la responsabilidad de lo que esta sucediendo, al parecer la inocencia ya fue corrompida por los esquemas que dio; las lágrimas bajan por su rostro con un pesar que apaga la esperanza, y el poco brillo de bondad que uno pueda tener, su hija ha respondido ante una situación que no pudo manejar, de la misma manera en la que él, en casa, al parecer demostró que es la manera de proceder.

Con Pecado Incrsutado.

Buscando la Felicidad?

Creo que uno de los anhelos más preciados para el ser humano es la Tranquilidad, la paz psicológica, conseguirla se convierte en la eterna promesa por la cual todos luchamos y sacrificamos lo que hacemos y dejamos de hacer.

Nos pasamos el día viendo la estrategia que necesitamos para conquistar nuestra “estabilidad”, las noches desgastando nuestros sueños inconscientes en ideas vagantes que solo sobrecargan las preocupaciones y nuestra existencia terrenal; nos sentimos cansados de la rutina que absorbe y debilita, que nos alejamos cada vez más del cántico interior que nos sugiere parar.

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Nuestros pensamientos no nos pertenecen, no somos libres al pensar lo que realmente queremos, acciones arraigadas que se convirtieron en respuestas automáticas de necesidades y responsabilidades incrustadas por un sistema ajeno al natural, que solo impone dominio y nada de auténtica libertad. Sufrimos por que no comprenden nuestro esfuerzo, materializamos el espíritu dando precio al sudor ganado, se convierten en recuerdos los suspiros de quienes nos aman, ya  no levantan sentimientos, acabamos tan rendidos, que las lágrimas ya no curan los errores.

Echamos la culpa al dinero o seres demoniacos, de las aberraciones que comete el ser humano por acceder a placeres distorsionados, cuando el problema está en el manejo del autoconocimiento, en la responsabilidad de los propios actos, que esconden  vacíos emocionales y carencias de seguridad, justificamos las aberraciones por sentimentalistas, las escondemos de nuestra esencia pero no nos liberamos. La educación se impregna por ejemplos vividos y apreciados, entra por los ojos y se estanca para siempre en el alma, solo cuando logras mirarte tal como eres, desnudo, sin pensamientos que se desesperan por ponerse máscaras para sentirte superior, solo en esa situación que te ves detallado, podrás evolucionar.

Conseguimos los más altos grados que elogia la multitud, nos sentimos dignos de su aprecio y del esfuerzo emprendido,  pero no nos conectamos con la esencia natural de dónde venimos, no conservamos nuestra amazonia, ni sabemos cómo sobrevivir en ella, nos hemos vuelto dependientes de cosas exteriores que dan razón a nuestro instinto desorbitado, excusado, que si un día todo colapsara, nuestro lado animal no generaría supervivencia en unidad, como seres racionales que nos consideramos.

Debemos brindar siempre conocimientos a quienes lo requieran a pesar de que no lo pidan, dar ayuda sin tener que juzgar, sin que nos importe las consecuencias que llevó a alguien a fracasar, ofrecer nuestro tiempo sin esperar alguna recompensa maquillada, más que sentirnos gratos de que la felicidad brille por un momento.

Hay tanto sufrimiento absurdo en el mundo, personas que se mueren de hambre con los huesos que sobresalen de la piel, cuando en otros lugares explotan el petróleo dañando el ecosistema, donde la fauna y flora abundan, a nadie le interesa realmente protegerlos porque no se ve morir de hambre a nadie; las personas aquejan males de salud, dolencias con las que tienen que vivir porque no tienen el dinero que separa la suerte y paga la libertad.

Nunca olvidemos que nada llevaremos, y que mientras más compartamos, más dichosos seremos, y al final veremos que la tranquilidad baña nuestra espera.

Buscando la Felicidad?

… y si me mudo a la Selva?

Desearía que la forma en la que vivimos fuese diferente, menos agotador, cargamos tantas emociones reprimidas por mantenernos aun luchando, que olvidamos la esencia pura que recorre nuestro origen.

Es interesante lo estimulante que es caminar bajo el inmenso silencio de la selva, que abraza tus pensamientos y tranquiliza las ansiedades que inquietan las pasiones. Si te unes a su ritmo, el tiempo realmente se disfruta, sin juzgar ni sentirte oprimido, solo estas ahí presente con defectos y virtudes, sintiendo el viento que te acaricia, que te da a comprender otras percepciones, se observa la paz convertida en belleza y equilibrio, árboles llenos de vida que soportan las crecientes, hojas de diferentes trajes verdes que dan sombra a otras especies sin cobrarles nada por su bondad, cada ser cumple su función, su propio ritmo, sin ser alterado, sin ser conducido, sin ser corrompido.

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El río ha salido de su curso, baña las faldas de las casonas de madera y techo de Irapay, el sol imponente brilla en el agua turbia , pero da visibilidad para ver a los peces nadando por debajo del puente que divide las dos casonas, el paisaje es mágico, acá el tiempo no te gasta, no te absorbe, te invita a ser parte de la realidad que te llama, a alejarte de un sistema que te vuelve automático y ciego, enfermo cíclico de conflictos psicológicos que nacen por problemas económicos que repercuten en las acciones y relaciones.

Los grillos y otros insectos amazónicos cantan inspirados, dan ritmo y movimiento al horizonte, la música es un portal al alma, NO con letras que provocan el sexo descontrolado, alejando al ser humano de la objetividad de su propio fin, la música es la unión de sonidos que sirven para activar recuerdos emotivos que deben generar actitudes positivas. Los pájaros vuelan confiados en sus destino, se los ve pasar al levantar la mirada, unidos, alegres entre las grandes nubes blancas que adornar el misterioso cielo, sin responsabilidades en el trabajo que no te permiten disfrutar de momentos con la familia y tu entono natural, quieres desconectarte pero sabes que tienes que cumplir, la madurez esta esquematizada y evocada a rendir de manera “correcta y productiva” en el sistema frio y artificial, sin espacios para intentar encajar en una conexión con la naturaleza que podría darnos muchas respuestas, ayudarnos a evolucionar, sin tener que pagar, solo con interiorizar, en tener que comprender quien eres.

Creo que las personas que viven en lugares alejados de la sociedad que se considera Superior, tienen más tranquilidad y menos frustración emocional, la ropa les sirve para cubrirse de los rayos solares, o del frio que puede causar enfermedad, pero no le ven como valor de presumir o aparentar superioridad, diferenciación; los temas de conversación no contienen negatividad, envidia o sentimientos escondidos, las charlas giran alrededor de las actividades que realizan: si hubo pescado, lo que hay en la chacra, si hubo algún cambio en el ambiente natural o con el río, no hay críticas que bajan el esfuerzo de quien intenta superarse a pesar de las deficiencias que pueda tener en su camino, no hay palabras que clavan a otros por la espalda para considerarse más dichosos de la conquistas de guerras ganadas de cualquier manera.

Conocen más de cerca el amor que se refleja en el respeto del esfuerzo en conjunto y valoran la lealtad de la compañía, socialmente considerados sin clase, tienen convicciones inquebrantables que no se seduce fácilmente con dinero que crea el estatus y da “valor” al humano, y que para conseguirlo no nos importa volvernos infelices

… y si me mudo a la Selva?

!El Honor es Su Divisa!

Son más de ochenta años que carga su cuerpo, el tiempo le sirve para recordar cada experiencia que llevó su vida a donde perseveró; ya es cansado soportar las dolencias que las décadas de arduo trabajo le muestran que se acerca el final, pero el silencio ha sido su eterno compañero, avanza y avanza, tal vez sufriendo, pero sus palabras solo son para crear el bien, el amor.

Ya no trabaja, pero se siente útil, nunca dice que no puede a pesar que su piel le demuestra que se está marchitando, la dureza de sus valores hará que siempre este a la disposición de quien necesite su tiempo, que ahora es eterno, sentado en la mecedora mirando a la pared, que lo desconecta, viaja a sus inicios, añorando esos momentos que marcaron sus decisiones y lo motivaron a continuar, siente su pasado que se refleja en su sonrisa o en las lágrimas que aparecen cuando se balancea sin estar en el presente. Recuerda el sacrificio de su madre por dar mejor condición a su futuro, la distancia que los separaba era inmensa; aún era un niño cuando ya cada noche no podía sentir su mano acunando sus sueños, como yo sí pude hacerlo y correr si ya no lo sentía. Su madre era profesora por los ríos de la selva amazónica, una mujer con clase, la muerte de su esposo, la necesidad de mantener a sus hijos, la lanzó a desaparecer diez meses al año durante varios, dando conocimientos a niños que en su corazón llenaban el vacío de no estar con los suyos.

Ya camina tambaleándose, de un lado a otro como el viento sin final, encogido por la vida, eliminado el porte del Gran Patriota que es, sirvió a la Benemérita Guardia Civil del Perú; en el lugar que se encuentre y entonen el Himno Nacional, lo cantará con la lealtad que uno le tiene a sus conquistas, erguido, con la frente en alto, orgulloso del lugar donde nació, agradecido de haber vivido en la frontera Peruana, cuidando como su propio hogar la jurisdicción que lo encomendaron, acompañado de sus seis hijos y su admirable mujer; educo a sus hijos en el campo, en contacto con la naturaleza, sin esquemas impuestos a seguir por el mercado, respetando las enseñanzas de la biblia, que apaciguaban las noches con sonrisas, bingo en familia, historias inspiradoras, y tranquilidad ante la negatividad de la soberbia humana.

Tal vez pudieron haberse equivocado en algunas cosas, pero llegaron a aprender, y escucharlo decir: “He vivido una hermosa vida, lindos recuerdos, que felicidad” me causa nostalgia. Es respetable mi Amado Abuelo Padre, también envidiable de como creció; hoy en día hacemos demasiado esfuerzo para sobrevivir y conseguir nuestras metas materialistas, invertimos nuestro tiempo en estar lejos de quienes en sus sentimientos no tienen interés alguno al querer estar a nuestro lado; nos sentimos cansados, a veces perturbados de la manera en cómo nos fue en el trabajo, sin dinero no avanzamos, si no avanzamos seremos frustrados; el agotamiento nos aterriza y extrañamos cuando todo era más fácil, menos complicado, y aparecen las grandes preguntas ¿Para que vivimos? ¿Hacia donde realmente deberíamos ir? ¿Porque todo tiene un costo económico que divide y vuelve infeliz al ser humano que es “natural en concepción y evolución”?. El poder equivocado reina nuestros pensamientos, arraigados de dioses mortales que justificaron cegarnos.

Los consejos a veces no son efectivos al momento de ser escuchados, nuestro instinto animal nos llevará a alejarnos y luego a pensar. Después de errar hay un lapsus mágico, que te permite evolucionar o estancarte, justo ahí entra en acción las palabras de las personas que amamos, activan un nuevo inicio, llenando de gran energía tu entorno, tu percepción y el mundo. Gracias.

!El Honor es Su Divisa!

¿¿¿Avanzamos o Retrocedemos???

A veces es complicado entender nuestras reacciones, dañamos a las personas que nos importan hasta el grado de que no parece que hay amor, actuamos condicionados por nuestra necesidad de sobrevivir, diciendo palabras como armas para ganar una discusión, si es que no se llega a los golpes que sataniza al hombre a mantenerse miserable; buscamos ideas que denigren el esfuerzo de quienes luchan con sus propios pensamientos, con la excusa de ganar espacio o poder figurar; nuestros sueños son direccionados por lujurias que atormentan la tranquilidad que nunca llega a saciarse por considerar que la abundancia y el placer está en ser envidiado o admirado.

Nos excusamos hasta el límite que llega a cansar, no emprendemos un régimen de poder sobre nosotros mismos al momento de decidir una meta, pero si somos estrictos al momento de llenarnos la boca para sentir que nuestro esfuerzo está por encima de nuestro sufrimiento escondido, separamos, discriminamos y azotamos a quienes no comparten un rasgo de la realidad que uno considera ideal.

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Hemos aprendido a no ser justos filosóficamente, es lo que nos venden como recurso para acceder al primer mundo, ser frío, sin contacto con la naturaleza, sin mirar el cielo, sin compartir sentimientos sanos no moldeados para ganar algo, somos ajenos al esfuerzo del hombre, absorbidos por el materialismo, y engañados por nuestro propio ego que justifica cada guerra aunque sea ganada a las justas, para sentir que sabemos lo que hablamos y podemos JUZGAR.

Creo que confundimos la manera en la que se basan las relaciones y la vida del ser humano de manera trascendental; decimos que avanzamos, y por debajo de la tierra cada vez más se va formando un gran hueco a causa de la extracción de recursos minerales, somos la evolución y la manera en la que nos desplazamos las motos, los carros, usan combustible, deteriorando más la capa de ozono; utilizamos productos de plástico que no pueden ser destruidos sin contribuir a la contaminación, no cuidamos nuestras fuentes de agua dulce, arrojando basura a los ríos y mares, deforestamos la selva, dejándonos sin árboles y protección, el clima cambia drásticamente y nadie toma en cuenta de donde se origina nuestro futuro colapso; y así de esa manera el mundo donde viviremos con nuestro crecimiento Material se va acabando.

Entonces para qué sirve tanto conocimiento, sino se contribuye para mejorar nuestra verdadera conexión y desarrollo en conjunto con la naturaleza de la cual somos parte por igual, y no somos su creador.

El respeto y la GLORIA están en el conocimiento, en entender la historia desde diferentes enfoques, el ser humando es leíble y muy fácil de sugestionar o MANIPULAR, el fanatismo debe terminar, no podemos entender si nos encerramos en nuestra autoperfección vendida o construida, debemos explorar, observar, analizar, y vivir en paz y comunión con lo que somos: seres construidos de Cuerpo (Material), Mente (Ideas que construyen) y Espíritu (fuerza de hacer el bien por encima del bien).

Solo cuando perdamos,  aprenderemos, después de dañarnos, después de alejarnos, de vagar lejos de nuestra esencia, regresaremos manchados, heridos y agotados; es en ese momento donde nuestro Poder Divino estará a prueba, nuestro destino, si Emprender un nuevo viaje para dar luz a quienes son tus hermanos por especie, o alejarte hacia la cima fría, sin que puedas ver las necesidades reales,  y sin que se escuchen tus palabras aun  cuando pidas a gritos que vengan por ti.

¿¿¿Avanzamos o Retrocedemos???